La industria musical y el poder de sus estrategias de marketing

La industria musical y el poder de sus estrategias de marketing

La industria musical es consciente del poder que tiene, y ha jugado con él para llegar de forma masiva a la sociedad, generar consumo y afianzar consumidores. Esto no es una novedad, ni algo de la “era digital”. Ya en los 60, The Beatles entendió que para diferenciarse no necesitaban sólo buenas canciones, por lo desarrollaron una imagen diversa, desde la vestimenta hasta la forma de actuar en el escenario, y más tarde también de pensar, por lo que se convirtieron en referentes de un estilo de vida. Además, invirtieron en lo que hoy serían las redes sociales de aquel entonces, la radio, y su Gerente de Marketing compró 10.000 copias de “Love Me Do”, el primer single de la banda con música propia. Como resultado de esta acción, el single llegó al puesto 17 en el chart británico y gracias a la difusión y la aceptación del público, alcanzó el puesto No.1 en poco tiempo.

Según la BBC, neurocientíficos de la Universidad McGill en Montreal demostraron en 2001 que la música activa regiones del cerebro que están conectadas a respuestas eufóricas. Al tener la posibilidad de transmitir sensaciones y transportarnos, el uso de la música en el sector comercial suele ser una estrategia con diferentes fines: proporcionar intimidad, incentivar el consumo o incluso disuadir a un público en concreto, así como la concentración de éste con un fin o ideología común.

Actualmente hay cientos de ejemplos de estrategias de marketing brutales, el año pasado ya contamos la de C.Tangana, con injurias al Rey (que no es él).

Así, desde antaño podemos ver que la industria de la música ha sabido jugar bien sus cartas en el mundo de la publicidad y el marketing para impulsar a sus estrellas y conectar con una gran cantidad de público y consumidores, y tal vez deberíamos fijarnos en la manera en la que ha conseguido esto al largo de los años.

Saber lo que quiere el consumidor, y dárselo

Quizá uno de los secretos de esta industria es la importancia de ofrecer a los consumidores lo que quieren. Hacer un estudio de mercado para conocer mejor el público existente y su disposición a consumir es siempre una de las claves del éxito. 

De esta manera han surgido éxitos musicales producto de buenos estudios de marketing, como pueden ser las Spice Girls en los 90, o artistas del panorama musical actual como Justin Bieber, Ed Sheeran, o la española Rosalía.

Todos ellos han creado una imagen propia con diferentes características, jugando además con otras estrategias de marketing actuales como, por ejemplo, la presencia en redes sociales. Rosalía, por ejemplo, ha llevado a cabo una campaña de marketing increíble saliendo en portadas, haciéndose hueco en Times Square, siendo entrevistada por Pitchfork (la revista musical más importante del mundo), debutando en el cine con Pedro Almodóvar, saliendo en programas de televisión como Operación Triunfo y Tu cara me suena… todo ello antes de publicar su disco, que salió a la venta para el Black Friday y que presentó en Madrid con un concierto gratuito. Todo ello sumado, a otras estrategias como la colaboración con otros artistas de renombre, o el branding y diseño de sus videoclips e imagen. 

Industria musical Rosalía Times Square



Aún así, el K-POP es el mejor ejemplo de producto de marketing musical, pues no son simples grupos de música. Aunque el estilo tenga la palabra “pop”, engloba muchos más tipos de música, como rock o hip-hop. Estos grupos se forman a partir de castings y concursos organizados por las discográficas coreanas, y los cantantes, una vez elegidos, están obligados a realizar cambios físicos para encajar y crear una imagen específica.

La belleza, los videoclips y sobretodo, sus coreografías,  son las características más notables de los trabajos de estos artistas. Podemos comprobarlo con el primer vídeo de este estilo de música que se viralizó, el Gagnam Style. El tema musical se refugia en un ritmo pegadizo y una coreografía fácil y divertida, de la cual podemos encontrar cientos de tutoriales para imitarla. Con ello, el artista PSY, que debido a su físico no encajaba del todo en la industria de Corea del Sur, consiguió cruzar fronteras. Este éxito abrió las puertas a otros grupos como BTS, con más de 20 millones de seguidores en Twitter, y que a través de YouTube fueron haciéndose populares en la red, consiguiendo entrar en la lista Billboard World Album en 2015, y colaborando en 2018 con la estadounidense Halsey, con la que han conseguido más de 74 millones de reproducciones en menos de 24h en la canción con la cantante.


 

El éxito no se mantiene solo

Las nuevas tecnologías y la cantidad de contenido que existe en la red ha hecho más notoria la importancia de afianzar el público.No basta sólo con crear una marca o identidad a partir de un artista, sino que ésta debe mantenerse e innovar, actualizarse.

Muchas de las estrellas que conocemos hoy en día son un gran ejemplo de esto: Lady Gaga, con un estilo extravagante, ha seguido trabajando para ajustar su imagen y sus trabajos ante el mercado y sus consumidores, así como Miley Cyrus, que con canciones como Can’t Be Tamed o el famoso videoclip Wrecking Ball adaptó su marca hacia un público diferente al que se había dirigido hasta ese momento. Podríamos decir que dejó de lado una identidad clara, “Hannah Montana”, referente para muchas niñas y adolescentes, y optó por cambiarlo todo, apostando por un público más adulto. Un ejemplo en el panorama español puede ser la ex-triunfito Aitana Ocaña, que desde que salió de la academia de Operación Triunfo ha colaborado con otros artistas, con marcas de ropa y de maquillaje, ha publicado un libro y también ha sacado un perfume. Los rumores de sus romances es algo que también ha mantenido viva su fama, la cual ha ido creciendo rápidamente, hasta llegar incluso a la otra punta del charco. 

industria musical Perfume aitana

De esta manera se consigue una expectación (o hype) que mantiene el nivel de atención hacia el/la artista, y no queda en la memoria “aquel artista con una sola canción buena”. Saber valorar y atreverse con las oportunidades de innovación de un artista o de un momento concreto es algo también importante. A lo largo de los años existen cientos de artistas que ahora triunfan que han sido rechazados por compañías o discográficas que no han sabido valorar bien el mercado. The Beatles, U2 o Coldplay son ejemplos de ello, o el español Pablo López, que tras duras críticas en el programa televisivo Operación Triunfo, ha conseguido varios premios como Mejor canción nacional (2018) por “El patio”, o Canción del año (2016) por “Tu enemigo”. Conocer las tendencias y lo que el público quiere ayuda mucho, no solo a la hora de planificar una estrategia de marketing, sino también a posicionarse y sacar un beneficio de ellas.

Como hemos mencionado anteriormente, las nuevas tecnologías han marcado un antes y un después, pero el panorama de la industria musical ha sabido adaptarse y aplicar sus estrategias sin problemas, pues ha aprovechado las oportunidades que se han creado a partir de la era digital. El claro ejemplo son las redes sociales: la presencia y la actualización de estas hacen que el público se sienta partícipe y más cercano al artista, cosa que facilita la fidelización. Un ejemplo de ello es el “boom” de Operación Triunfo, que tras 6 años inactivo, y gracias a la creación de un canal 24h en YouTube de la academia, consiguieron ser Trending Topic en Twitter todos los días y tener una media de 40.000 espectadores conectados en las últimas ediciones.. Así se acercan a su público más joven y facilitan la interacción con los concursantes. Conocemos cientos de movimientos de fans, desde la “Lisztomanía”, hasta la “Bieber Fever”

Al final, vemos como la industria musical es consciente de que las emociones tienen un papel protagonista a la hora de crear una marca, y permiten una conexión mucho más directa, estrecha y duradera que se traduce en fidelidad, algo que las demás industrias no han sabido captar tan rápido.

 

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